Entrevista al grupo de arqueólogas y antropólogos autores del libro
“Historias Ancestrales de Los Choros y Punta de Choros”.

Imagen articulo arqueologiaLos Choros

Habitar este territorio significa enfrentarse al tiempo continuamente desde otros códigos, significa pensar y mirar el pasado cada día desde la cotidianidad de nuestras vidas. La roca gigantezca que permanece ahí, a orillas del mcccar, desde hace miles de años y que vió nacer y morir a las primeras habitantes y a las generaciones que fueron llegando con el correr del tiempo hasta nuestros días. Con ella ahí, imponente e imperturbable, transformando su materia rocosa en cuarzo sin apuro, como si el tiempo no pasara por ella, sugiriéndonos que somos un pedacito de historia, y que antes hubieron muchos más como nosotros, se encarga de enseñarnos el pasado, de ponerlo ante nuestros ojos, así como también nos susurra el suelo, y nos dice que las dunas necesitaron miles de años para escapar de la playa, ayudadas por el viento, para asentarse en medio del camino entre Los Choros y la Punta. Cuando encontramos una punta de flecha o un trocito de cerámica que alguna vez fue una jarra en medio del llano, emerge la presencia de nuestros antepasados, los que vivieron acá y se privilegiaron de la abundancia y generosidad que ofrece esta tierra y esta mar, tal cual nosotras lo hacemos hoy, haciendonos saber que compartimos mucho y que a pesar del tiempo y del “desarrollo”, lo esencial sigue siendo lo mismo.

¿Qué hay de nuestros antepasados en nosotros hoy, en nuestras prácticas cotidianas? ¿qué de nuestra economía, de nuestra forma de organizarnos, de nuestra relación con la naturaleza nos dejaron como herencia? El sol, los vientos, las mareas y la tierra continúan determinando nuestras actividades y el bote aún sale a navegar por las islas para obtener el sustento.

Nuestra historia como especie (homo sapiens) se remonta a unos 200.00 años atrás, hay que tomar en cuenta la larga evolución biológica anterior durante el Paleolítico, que corresponde a unos dos millones de años a.c. Hace 50.000 años los humanos comenzaron a distribuirse por lo largo y ancho del mundo, partiendo por Asia, y luego transitando a Europa y a América cruzando por el estrecho de Bering. Al final de la última glaciación, hace unos 12.000 años, ya estaban pobladas casi todas las zonas libres de hielo. Con la aparición de la escritura acaba la Prehistoria y se inicia la Historia, cuatro mil años antes de Cristo. La era que actualmente atravesamos, los 2014 años transcurridos después de Cristo, no corresponden más que a un 0,1% del 100% de la historia de la humanidad.

El territorio que hoy pisamos fue habitado desde hace miles de años, muchas culturas y grupos humanos pasaron y habitaron aquí, entre ellas podemos nombrar a las que se han denominado: Cultura Huentelauquén, Cultura del Anzuelo de Concha, Complejo Animas, Diaguitas y posteriormente la invasión Inka. La denominación Chango, corresponde desde la historia oficial, a una generalización de los grupos humanos que habitaron las zonas costeras desde el actual Canamá, Perú, hasta Coquimbo, Chile, a la llegada de los españoles fue el apelativo que estos usaron para nombrar de modo peyorativo a las personas que se asentaban en dichos lugares y no corresponde a ningún grupo humano en específico.

El hallazgo fortuito de vestigios, ha sido una situación común y recurrente para los habitantes de los pueblos de Los Choros y Punta de Choros desde siempre. En el año 2010, se hallaron osamentas durante la construccion de una vivienda en la casa de un vecino de Punta de Choros.

Los restos materiales fueron recuperados en una excavación de salvataje por el Consejo de Monumentos Nacionales. Esta información y datos recavados se encontraron durante tres años sin la investigación ni análisis pertinentes. Por otro lado, y a partir de la intención de emplazar ciertos proyectos industriales devastadores en el sector, las empresas vinculadas se vieron obligadas a generar investigación arqueológica en el sector (limitándose estos datos a servir a la planificacion de las obras de los proyectos: Barrancones, Cruz Grande, y Farellones, y sin ser difundidos en ningún momento a la comunidad). En este contexto de nula sistematización, organización y estudio de la información recavada y acumulada hasta la fecha, es que un grupo de arqueológos y antropológas inician en 2013 el proyecto: “Patrimonio Arqueológico de Los Choros: Una contribución a la construcción de la memoria”. Un proyecto cuyo fin era identificar dónde habitaron los grupos humanos y circunscribirlos en algunos de los grupos culturales ya conocidos de la region de Coquimbo.
Del proyecto y de la necesidad por parte de los autores de difundir estos conocimentos, nace el libro “Historias Ancestrales de Los Choros y Punta de Choros”, en este se toma información de diversas fuentes para plantear una visión de lo que fue la Prehistoria e Historia de ambas localidades desde dos disciplinas: la Arqueología y la Antropología.

La arqueología se centra en el estudio del pasado por medio de los restos materiales distribuidos por el suelo y conservados por el tiempo, para la reconstrucción de las formas de vida humanas ya desaparecidas, sus formas de organización social y sus cambios. Por otro lado la antropología estudia al ser humano de manera integral, utilizando para ellos herramientas de diversas ciencias como las sociales y naturales, estudia la sociedad vida con el objetivo de producir conocimiento sobre lo humano en cuanto a su biología, sus estructuras sociales, modos de vida anteriores y expresiones culturales.

A partir de la llegada de este libro a nuestras manos y de los apasionantes conocimientos que nos vino a revelar, quisimos saber más y realizar una entrevista a quienes llevaron a cabo este proyecto, adentrarnos en sus impresiones y conclusiones para compartirlas a la comunidad y el mundo.
A continuación la entrevista:

Cuáles fueron las principales motivaciones que tuvieron a la hora de comenzar el proyecto?
Hay múltiples motivaciones que impulsaron a los miembros del equipo a llevar adelante este proyecto: la fascinación por el paisaje y el lugar y la comprensión de que frente al desarrollo acelerado de las áreas minera y energética, muy probablemente las condiciones para su estudio cada vez serían mas desfavorables.

En el libro se menciona el vacío de información sobre la prehistoria del territorio debido a la falta de investigación arqueológica y antropológica en la zona, ¿a qué creen que se debe?
Hay varios factores, pero la falta de investigadores en la región es uno de los más importantes. En general, puede decirse que hay dos grandes polos de desarrollo de la disciplina arqueológica en Chile: uno es la Zona Central, y otro es el Norte Grande, impulsados básicamente por la presencia de universidades que dictan la carrera de arqueología.

¿De qué manera estas investigaciones y trabajos, y su posterior difusión en la comunidad, contribuyen al fortalecimiento de la identidad e historia local? ¿por qué podría ser necesario el fortalecer esa identidad?
Nos parece que destacar el valor del espacio que cada uno habita es una condición primordial para poder situarse en el mundo, para poder decir “nosotros también valemos”, y no estar limitado a recibir influencias externas de manera pasiva, sin tener algo propio que aportar… De esa forma creo que la relación con “la ciudad” o lo afuerino deja de ser tan asimétrica, y se puede crear un diálogo entre iguales.
En el libro se pone de manifiesto el anhelo de involucrar a la comunidad local en la valoración de los sitios arqueológicos, de acercar la arqueología y la antropología a la gente.

Pensamos que de una reflexión desde dentro de la arqueología y los que la practicamos, de una especie de “pecado original”, heredado de los antiguos arqueólogos, que se enfocaban excesivamente en los objetos, olvidando a las personas. Al fin y al cabo, las cosas y lugares sin personas no son mucho, entonces el sentido que la gente en el presente le pueda dar es uno de los elementos más importantes en el rescate y constitución de un patrimonio.

La segunda parte del libro, se centra en un estudio antropológico social a partir de la gente, ¿Esa sociedad viva, heredera del pasado, qué puede enseñarnos a nosotros? ¿Cuál es el valor de documentarla, de registrarla en un libro?
Los pueblos pequeños suelen conservar tradiciones y una riqueza cultural que se transforma en un verdadero tesoro vivo de oficios y actividades económicas que poco a poco van desapareciendo en el paisaje del país debido al avance de la modernidad. Pero no se trata sólo de actividades económicas artesanales , sino una forma de vida que existió por mucho tiempo y que lleva consigo cierta sabiduría en el vivir día a día, de un enfoque mas profundo y humano para enfrentar la existencia, un forma de entender que como seres humanos no estamos separados de los ciclos de la naturaleza, por ejemplo, o que como seres humanos tampoco podemos prescindir los unos de los otros, más bien que todos estamos conectados en esta gran aventura que es la vida.

¿El hallazgo de sitios y patrimonio arqueológico puede contribuir a la protección y cuidado del territorio ante potenciales instalaciones de proyectos industriales devastadores? ¿Como aportan argumentos/herramientas para su defensa?
Lamentablemente por sí sólo el patrimonio arqueológico no tiene fuerza por sobre los intereses de grandes empresas, esa es una realidad, pero cuando se lo presenta como parte de un ecosistema mayor, con una diversidad biológica y paisajística notable, toma más fuerza y se puede producir la sinergia necesaria para darle un peso que, si se maneja bien, podría contrapesar los “beneficios” de la minería o producción energética, que al fin y al cabo va a las mismas mineras.

Por Bandurria Colorada

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