castilla

Para nadie es una novedad la invasión e incremento, en innumerables comunidades, de megaproyectos extractivistas tanto en la región chilena como en toda latinoamérica. Desde la implantación -a punta de genocidios y terrorismo de Estado- de un modelo capitalista neoliberal, a partir de las últimas dictaduras del continente, se nos ha implantado el modelo de exportaciones de materias primas en desmedro de cualquier intención de desarrollo local, cimentando la colusión entre Estados y capitales internacionales (trasnacionales) en una privatización creciente de los recursos naturales durante los gobiernos “democráticos” postdicatatoriales. La desindustrialización, el creciente desequilibrio entre el sector dominante de la extracción y el sector manufacturero, da cuenta de una economía colonial en toda la región Latinoaméricana en la que el “desarrollo” se paga con la propia vida de las comunidades y de las personas. Constituyéndose el siglo XXI, como un momento histórico en que el desarrollo capitalista toca la capacidad límite del planeta Tierra, donde los fenómenos climáticos extremos se repiten de manera cada vez más frecuente y con mayor gravedad: las sequías, las inundaciones, la crisis alimentaria, la creciente escasez de agua potable, la deforestación de los bosques y el desvío de terrenos destinados a la agricultura para desarrollar energías con procesos contaminantes constituyen manifestaciones de la crisis del modelo económico, que por sus dimensiones se nos presenta como crisis de ésta civilización.
Este paradigma de crecimiento económico infinito por sobre la protección de nuestra propia tierra-hogar y salud, nos conduce ineludiblemente a una agónica muerte. Entendido esto, asumimos la responsabilidad de desenmascar el funcionamiento perverso del capitalismo sobre nosotras y el papel que juega el Estado y sus instituciones en este salto al vacío, así como también difundir experiencias que nos sirvan de aprendizaje y promover la puesta en práctica de formas de organización antagónicas a las lógicas de poder.

Muchas comunidades han debido aprender sobre la marcha la defensa de sus territorios. La experiencia de lucha y victoria contra la central termoeléctrica Castilla, es una de ellas y podemos extraer elementos para la lucha.

A cargo de MPX Energía de Chile Ltda, la central pretendía ser emplazada en el interior de la Hacienda Castilla, específicamente al sur-oeste del área de Punta Cachos, Provincia de Copiapó, Región de Atacama. El monto de inversión era de US$ 4.400 millones y su objetivo era  inyectar energía al SIC (Sistema intercontectado Central) por medio de carbón y petróleo. Este proyecto iba a ser la central termoeléctrica mas grande de Sudamérica con 2.500 MW. El Pilpilen Negro conversó con Henri Saldaño, artesano y bioconstructor en brea, habitante de Totoral, una de las localidades que dió la pelea contra la instalación del megaproyecto durante más de ocho años.

¿Cómo es Totoral, su geografía, su población, sus actividades económicas?
Totoral nace por la epoca de la Colonia, pero también en su registro tiene la presencia de culturas prehispánicas, hay bastantes vestigios arqueológicos puntas de flecha, pintura rupestre, que dan cuenta de eso. Anteriormente fuimos por mucho tiempo una estancia ganadera, sin embargo en el año 2000 el Estado nos obligó a constituirnos como Comunidad Agrícola, la cual hoy la componen 148 comuneros, viviendo en el pueblo 40 personas de manera estable -entre ir y venir viven aproximadamente unas 25 familias-. No obstante los que vivimos ahí, vivimos de la agricultura, de la ganadería, del corte de brea y de la construcción con brea. Algunas familias viven netamente de las aceitunas y otras viven de la pesca, ya que los terrenos de la comunidad agrícola llegan al borde costero.

¿Cómo ve el mundo rural los megaproyectos?
Los megaproyectos son una amenaza constante y permanente más aún en estos tiempos en que las empresas se coluden con el Estado y con los distintos aparatos intitucionales para aprobar su instalación.

Lo que ocurre es que nosotros tenemos tradiciones ancestrales, nuestro trabajo, nuestra idiosincrancia tiene que ver con el respeto a la naturaleza, tienen que ver con el uso y el manejo adecuado de los recursos naturales. Entonces, estas empresas al querer instalar un megaproyecto que tiene que ver con una megaminería extractiva, donde ocupan una cantidad brutal de litros agua, donde el proceso de lixiviación (proceso por el cual se extrae el mineral de la roca sólida) de los minerales se hace con tóxicos, claramente pone en riesgo, no tan solo el presente de la salud de las comunidades y de los pueblos originarios, sino también el futuro de nuestros descendientes, de las futuras generaciones y por ende nuestra futura coexistencia en armonía con la naturaleza.

En términos generales hace diez años atrás todavía existían los humedales en el norte de Chile, el humedal de Los Vilos, el Culebron de La Serena, el del Valle del Elqui, el del Valle del Huasco, el del Valle de Copiapo. Lo que ha ocurrido es un desastre ecológico brutal, porque en el caso de Copiapo el valle desapareció. El rio está seco, ya no existe. Por otro lado tenemos el río Huasco (del valle de vallenar) con una amenaza latente, donde el que no se quiere dar cuenta es porque se está haciendo el tonto.
Nuestro valle es el último humedal del norte de Chile que va quedando. Los humedales se crean a partir del caudal subterráneo de agua que viene desde la alta cordillera, donde estos megaproyectos, como los de la Barrick o proyecto El Morro se instalan o se quieren instalar. en el caso de la Barrick con un desastre ambiental como la destrucción de los glaciares, que muchos quisieron evitar.

En el proceso de evaluacion ambiental, ¿qué decía la evaluación de impacto ambiental sobre los efectos que iba a tener la central? ¿de qué manera esto determinó el proceso de lucha?
La empresa con el apoyo del SEA continuamente se esforzaron por dar a entender cosas que no tenían nada que ver con la realidad, en primer lugar toda la parte técnica que demostraba el proyecto, eran modelaciones, programas computacionales. Por otro lado el SEA en conjunto con el servicio de salud lograron cambiar la calificación ambiental del proyecto, la que en un primer momento fue catalogada como Contaminante, el SEREMI de salud cambia la calificación a Molesto, lo cual permitía la viabilidad del proyecto. Cuando el equipo técnico de salud en un momento hace un gesto de reivindicación y dice por los medios de comunicación que ellos han sido presionados por el Seremi para cambiar la calificación y que ellos debían seguir esas instrucciones porque eran dadas por autoridades. Con todos estos antecedentes en mano, llega la Contraloría, y el SEREMI de salud finalmente declara que ha sido presionado por el comité de agilización de inversión y que fue designado en ese cargo para apoyar la central termoeléctrica.

Una vez hecha esta declaración, nosotros vamos a la Corte de Apelaciones de Antofagasta. Posteriormente llegamos a la Corte Suprema, en ese momento ellos ponen un Recurso de Casación, donde Sergio Muñoz -el actual presidente de la Corte Suprema- nos llama a negociar. Muchos por ahí dicen que los procesos se judicializaron y nosotros podriamos decir que no es así, que había una voluntad clara del poder político de aprobar la megacentral, porque ¿a quién le cabe en la cabeza que la Corte Suprema nos llame a negociar?. Entonces nosotros seguimos manteniendo nuestro Recurso de Protección el cual estaba basado en el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación, y le manifestamos al juez que de no respetarse nuestros derechos llegaríamos a cortes internacionales. El juez estaba claro que había una vulneración al derecho porque la empresa tenía calificación de Contaminante.  Un mes después, la Corte Suprema declara la admisión de nuestro recurso y rechaza la construcción de la Central Termoeléctrica Castilla, en un proceso Histórico y emblemático para los pueblos, ya que un pueblo como el nuestro, muy chiquito pero con mucho coraje pudimos derrotar a un mounstruo. Así que es un orgullo como pueblo, pero nosotros seguimos en la lucha, la amenza de la central aún está latente, ahora, coludidos nuevamente con el alcalde, le están dando por el tema del plano regulador en un proceso lleno de irregularidades. Pero nuestra idea es seguir trabajando, reivindicando nuestros derechos, y llevando el mensaje de lucha a las comunidades y a los pueblos, de que sí se puede, con coraje, con empoderamiento y con amor por la tierra vamos a recuperar lo que nos han robado, porque aparte de contaminar nuestras costas,  nuestros ríos y nuestros valles, por mucho tiempo el Estado y las trasnacionales han contaminado nuestros espíritus, nuestra almas, y ese es nuestro trabajo: recuperar la dignidad.

¿ a qué distancia iba a estar emplazada la termoelectrica de Totoral?
Nosotros somos una comunidad agrícola, al principio ellos nos litigan y logran coludirse con un abogado que tenía la comunidad, Rafael Cortés, un abogado de renombre en Copiapo, el finalmente no se presenta en el juicio, por lo cual nosotros perdemos 24 mil hectáreas aprox. que era colindadante a la termoeléctrica, la Caleta Pajonales que era nuestra, estabamos a 500 mt de la central. Pero como nos usurparon ese territorio estabamos como a 18 km de la central y a 10 del depósito de cenizas

¿Cómo se llevó a cabo el proceso de lucha contra la termoeléctrica?
El proceso de lucha comienza en 2008 cuando el proyecto ingresa al Estudio de Impacto Ambiental. En ese momento la empresa comienza inmediatamente su trabajo de difusión y persuasión, dando a conocer las “bondades” del proyecto y el impuslo que le va a dar al desarrollo en la región de Atacama. Pero cuando en conjunto con un amigo, Manuel Pizarro, comenzamos a revisar el estudio, nos dimos cuenta que el proyecto era de 2500 megawatts, que además contemplaba un megapuerto y que la generación de energía sería a base de carbón, el depósito de cenizas se iba a encontrar muy cerca, a 10 km de nuestro pueblo, las 8 unidades termoelécrticas no contemplaban filtros para los gases como el CO2 y otros tipos de gases. Todo esto nos causó gran preocupación, primero por su magnitud y segundo porque nos fuimos dando cuenta de que no existían las garantías medioambientales de tal proyecto, entonces empezamos a profundizar y a difundir la problemática.  Y se nos empezó a sumar la gente que se dió cuenta que esta era una amenaza latente.

Sin embargo, en varias oportunidades se le dió a conocer el proyecto a la comunidad, pero la mayoría no lograba dimensionar la magnitud que tendría. Esto duró hasta cuando nos damos cuenta de que el proyecto claramente tenia un apoyo de parte de autoridades que estaban siendo presionadas y que claramente había una colusión entre autoridades y la empresa. Se comienza a generar una dinámica bastante perversa, donde tanto los empresarios como la municipalidad y la intendencia, comienzan con un proceso de intentar convencer a la gente, particularmente a los pescadores de la Caleta Pajonales, endosándoles una responsabilidad del Estado hacia la empresa para que pudiera tener la venia social, en otras palabras, les ofrecían cosas que eran deudas históricas que el Estado no realiza con la comunidad, como la luz eléctrica, la planta de APR (agua potbale rural), educación o salud. Nada de esto fue siquiera confirmado ni garantizado, todos los beneficios quedaron en el aire. Por otro lado, nunca informaron el verdadero peligro que significaba el proyecto, el cual al funcionar con carbón, iba a emanar una cantidad gases con efecto invernadero y una cantidad de metales pesados brutales. Esto iba a afectar de manera inmediata a nuestros ecosistemas ya que son muy ricos pero muy frágiles a la vez. Son ecosistemas endémicos, tenemos el desierto florido, la presencia de miles de variedades de flora, muchas de ellas vulnerables y en peligro de extinción, también tenemos una cantidad enorme de recursos ventónicos, están las praderas de alimento que sirven a la Tortuga Negra, una de las más australes del mundo. El daño iba a ser irreversible y en muy corto tiempo, por lo tanto se presentaba como una incompatibilidad a nuestro desarrollo ancestral, a como nosotros manejamos nuestras tierras y costas.

A partir de la experiencia de lucha ¿Qué herramientas podrían recuperar las distintas individualidades y colectividades para utilizar en las defensas de sus territorios?
Es importante primero identificar el conflicto, cuáles son los actores, quienes están involucrados, entender sus redes, en este caso Batiste era un empresario brasileño con un montón de empresas a nivel mundial, que tenía termoeléctricas, minas de carbón y megapuertos en todo el mundo. Nos dimos cuenta quienes eran sus aliados acá en Chile, tenía socios, como Robert Hageman, Schneider, Josep Anbru, y además era hijo de Eliazar Batista un ex ministro de minería, por lo tanto su maletín era bastante ostentoso y era capaz de coludir a quien se le cruzara, -demás esta decir que quien gobierna es el mercado y el Estado administra estos capitales golondrina-. Luego comenzamos un análisis de la normativa, para saber cómo podíamos poner un Recurso de Protección.

Nos fuimos dando cuenta cómo en este proceso existía colusión y cómo se esforzaban por desarticular las distintas organizaciones, primero tuvimos que tomar acuerdos, los primeros estaban basados en la ley; en la de Comunidades Agrícolas dice claramente que éstas deben velar por preservar el patrimonio natural, esto lo rige el DFL 5 que establece el cuidado y buen uso de nuestros recursos y nadie se puede desenmarcar de eso, ni tomar acuerdos con este tipo de proyectos.  Por otro lado también analizamos al sindicato de pescadores, el cual tiene un área de manejo que que es entregada por el Estado, para el uso y manejo adecuado de sus recursos, en virtud de que hay un agotamiento de los recursos. Luego comenzamos a interpelar a los dirigentes, porque muchas veces son los primeros que se generan expectativas, que muchas veces no viven en el territorio y están ligados a la minería de alguna forma, es su manera de trabajar y de ver las cosas entonces para ellos una “termo” genera empleos pero no saben a costa de qué se van a generar esos empleos. Por otro lado, vivimos en una sociedad ignorante, en la que durante muchos años no nos hemos informado, sí hay un respeto innato por los recursos, pero nadie maneja la ley. A medida que fuimos organizando toda esta informacion, comenzamos a interpelar a la institucionalidad basándonos en lo que dice la Constitución: que el Estado debe velar por la salud y por la integridad de las personas.

Poco a poco fuimos empoderándonos y tomando mas conciencia, muchas reuniones, viajes, y mucho sacrificio, salíamos a dedo con las personas, y viajabamos a Santiago a las distintas COREMAS (Comisión Regional del Medio Ambiente). Hay que recordar además que pasaron dos gobiernos dentro de este proyecto. Nos fuimos dando cuenta cómo la institucionalidad ambiental trabaja subordinada, a nivel nacional, a los intereses mezquinos del empresariado y de cómo tenemos depredadores políticos que nunca se han preocupado de entender, de apoyar, de impulsar a las comunidades a generar un desarrollo acorde a los distintos pueblos originarios, a respetar sus culturas y cómo de manera sistemática y metódica a lo largo de muchos años han ido desmembrando el tejido de todos nuestros pueblos. Tenemos la convicción y las ganas de seguir adelante y de que esto no tiene que ser un mero testimonio sino que tiene que ser el inicio de una gran lucha de reivindicacion de nuestros derechos ancestrales, históricos, de nuestra legitimidad en nuestro territorio, que debemos como gente de estos pueblos posicionarnos, para tomar nuestros derechos.

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